29 Ago 2012

En septiembre, ¡nos visitan gigantes!

Las Vecinas Más Grandes…
Por Jorge Ventocilla

Una buena pregunta que podrían plantear los guías del Biomuseo a los visitantes, es la siguiente: ¿Cuál es el vecino más grande de los alrededores?
- ¡Las ballenas jorobadas!

Hablemos de esos enormes mamíferos marinos en esta Luna Llena, justamente cuando pasan (casi dan ganas de decir “cuando pasean”) con sus hijos de 1-2 toneladas y de 4-5 metros de longitud por las costas del Pacífico nacional, incluyendo la Bahía de Panamá y aguas no muy lejanas a la entrada del Canal.

Como siempre, grato conversar con alguien que conoce más del tema y así, conversando, aprender. Betzi Pérez vio una ballena por primera vez hace 10 años en la Península de Azuero. En los años que han pasado, esta bióloga panameña terminó su licenciatura en biología en la Universidad de Panamá y luego una maestría en la Universidad Nacional Autónoma de México, trabajando su tesis en el tema “Intervalo de nacimiento de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) que se congregan en la Península de Baja California Sur, México”.

Betzi nos explica: “En esta época del año podemos observar ballenas jorobadas, a las que también se conoce como ballenas yubarta, que vienen principalmente desde la Antártida y en menor número desde el Estrecho de Magallanes. Muchas de ellas se quedarán en aguas panameñas para reproducirse y tener a sus crías, mientras que otras seguirán su camino hasta las costas de Costa Rica, el límite norte de su migración. En Panamá se pueden observar ejemplares que provienen de dos poblaciones geográficamente distintas: la del Pacífico Noreste (California, Oregón y Washington) que llegan a nuestro territorio entre diciembre y marzo, y las del Pacífico Sureste que nos visitan entre junio y noviembre”.

Suerte que no tienen que pasar por ningún departamento de Migración – le digo yo – así no dejarán de venir nunca. ¡Bienvenidas vecinas ballenas!

- ¿Y desde cuándo las ballenas son parte de tu vida Betzi?

- “La primera vez que observé una ballena fue en el 2002 en una gira de campo al Refugio de Vida Silvestre Isla Iguana, en la Provincia de Los Santos. Estaba tomando datos para mi tesis de licenciatura, que hice en arrecifes coralinos, y me encontré con el Dr. Héctor Guzmán y el Dr. Marco Díaz. Ambos se habían tomado el fin de semana para ir a ver ballenas jorobadas en los alrededores de la isla. Me invitaron a hacer el recorrido y no tardó mucho cuando nos encontramos con una hembra y su cría, descansando en la superficie. Nos acercamos suavemente y apagamos el motor. Fue impresionante ver ese animal tan grande e inofensivo, tan cerca de mí. Así que lo siguiente que hice después de graduarme fue buscar dónde podía continuar mis estudios y especializarme en cetáceos (ballenas y delfines). En ese momento y en la Península de Azuero, decidí que las ballenas y delfines era lo que quería seguir estudiando”.

- ¿Cuáles especies se han reportado para el Pacífico de Panamá?

- “El conocimiento científico actual indica que en el Pacífico de Panamá se pueden observar cerca de 12 especies de cetáceos, subdivididos en dos subórdenes. Los Misticetos o ballenas con barbas, representado por tres especies: la ballena azul (Balaenoptea musculus), el rorcual tropical (B. edeni) y la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae); y los Odontocetos o cetáceos con dientes, representados por ocho especies de delfines, de los cuales los más comunes en el área son el delfín moteado (Stenella attenuata) y el famoso delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), así como el cachalote o ballena de esperma (Physeter macrocephalus)”.

- ¿Qué especies pueden estar en los alrededores del mar aledaño al Biomuseo?

- “Las especies más comunes en las aguas que rodean al Biomuseo son el delfín moteado y el delfín nariz de botella, ambos pueden ser observados en cualquier época del año. La ballena jorobada, especie migratoria, la podemos ver entre junio y septiembre”.

- Me imagino que para ti las ballenas deberían ocupar sitial destacado en el Biomuseo…

- “A mi criterio, el Biomuseo debería contar con un espacio dedicado a la biología y ecología de las ballenas jorobadas y demás cetáceos que pueden ser avistados en nuestras costas. Panamá es de los pocos países donde se pueden observar ballenas jorobadas de ambos hemisferios. Aquí un punto a considerar también es que algunas de las personas que visiten el Biomuseo, también estarán interesadas en la observación de ballenas en la Bahía o en el Archipiélago de Las Perlas; y los puertos de embarque para estas giras se encuentran también en la Calzada de Amador”.

- ¿Qué medidas de protección a estos animales debería conocer el público en general?

- “Primero que todo, el público debe saber que en Panamá existe una ley que protege a los mamíferos marinos y que regula las actividades de turismo (cómo observar ballenas respetuosamente). El resto de las acciones a tomar son tan básicas como denunciar cualquier tipo de anomalía que se presente durante el viaje para observar ballenas, no dejar basura en las playas; la cual puede llegar a causar heridas serias y hasta la muerte de algunos animales, y apoyar las causas en pro de la conservación y el uso no letal de los cetáceos. Por ejemplo, quienes consumen tuna enlatada deben saber que el logo que traen algunas latas que indica ‘Dolphin Safe’, con un delfín dibujado, quiere decir que esa compañía ha utilizado peces que provienen de una pesca responsable, que utiliza redes especiales para evitar la captura accidental de delfines”.

- Y como Estado, ¿Qué medidas son necesarias para cuidar este patrimonio natural?

- “Hay varias medidas de protección que el Estado panameño puede poner en práctica para cuidar de las ballenas. Primero, hacer cumplir la Ley 13 del 5 de mayo de 2005, la cual constituye el Corredor Marino de Panamá para la protección y conservación de los Mamíferos Marinos, y la Resolución ADM/ARAP No. 01 de 29 de enero de 2007 por la cual se norma el avistamiento de cetáceos en las aguas jurisdiccionales de la República de Panamá. Los trabajos de inspección y vigilancia son la forma más segura para hacer cumplir estas normas. Segundo, mantener una posición a favor de la protección de las especies ante la Comisión Ballenera Internacional. Tercero, desarrollar programas de educación ambiental tanto para niños como para adultos. Aquí pienso que el Biomuseo sería una herramienta valiosa para la implementación de estos programas. Y cuarto, seguir promoviendo la investigación científica, pues es ésta la que nos permitirá conocer la biología y el estado actual de las poblaciones de cetáceos”.