10 Feb 2017

Sobre Árboles Urbanos

Mucha gente pequeña
en lugares pequeños
haciendo cosas pequeñas
pueden cambiar el mundo.
 
Eduardo Galeano
 
Sin duda todo ser humano en su paso por este mundo, puede hacer valiosos aportes. Pienso aquí en un aporte en particular, sembrar árboles, sin olvidar que la capacidad humana cuando nos decidimos y aun como simples individuos, puede ser múltiple, enorme y sorprendente. Lo dice mejor que nadie Eduardo Galeano en la cita del inicio.
 
No es tan complicado sembrar al menos un árbol antes de partir al otro plano. Incluso si no tenemos jardín; buscando, lugar se encuentra. Y añadiría sembrar pero también acompañar al arbolito para que se establezca y crezca bien, porque es en “los difíciles años de la infancia y adolescencia” cuando los árboles son más frágiles. No se trata de echarlos al patio para ver cuántos pegan, pues pueda que no prosperen o pueda que al crecer nos compliquen la vida, a veces con resultados trágicos.
 
"El mango se llenó primero de brotes de hojas nuevas en la primera semana de enero y al poco tiempo soltó todas las viejas..."
 
He puesto atención en este inicio de estación seca a los árboles cercanos a nuestra casa, y me han impresionado algunos cambios en ellos. El mango de Mireya, nuestra vecina, que extiende parte de sus ramas sobre nuestro lado del patio, se llenó primero de brotes de hojas nuevas en la primera semana de enero y al poco tiempo soltó todas las viejas. Cantidades de hojas secas en el piso y brillantes hojas nuevas que las reemplazaron se sucedieron en cuestión de dos o tres días.
 
Lo mismo pasó con las caobas en las calles de los alrededores: lucen ahora follaje nuevo y sus frutas en lo alto, a manera de grandes conos, se han abierto y sueltan con el viento sus semillas. “Semillas aladas” que les dicen los botánicos, de esas que el viento del verano dispersa. Cierto que hay que escoger semillas buenas de árboles notables, pero de que en este mes hay suficientes semillas para quien quiera hacer plantones de caoba, las hay.
 
"Semillas de caoba, “semillas aladas” que les dicen los botánicos, de esas que el viento del verano dispersa...." 
 
Quisiera destacar que en varias ocasiones he pensado en lo sucedido en noviembre pasado, cuando un estudiante del Corregimiento de Ancón perdió la vida al venirse abajo un enorme árbol frente a su escuela. El lugar está a un lado de mi camino a casa y por ahí paso con frecuencia. Nada que digamos va a aliviar la tristeza de esos padres, de toda esa familia.
 
Pero tenemos que sopesar con prudencia nuestras reacciones cuando algo así sucede. Me refiero a la eliminación indiscriminada de árboles urbanos, sin ton ni son. Podemos engañarnos creyendo que así se acaba el problema, y que remediamos una falta de previsión que es nuestra y no de los árboles. Para comenzar, tenemos que considerar bien qué árboles sembrar, y dónde sí y dónde no. Supe que hasta árboles de ciudades del interior pagaron las consecuencias, cuando otra tragedia similar sucedió hace unos años en el estacionamiento del Hospital del Niño de la ciudad capital.
 
La Asociación de Comunidades del Área del Canal y organizaciones de ciudadanos como la Asociación Ecologista de Panamá y la Asociación de Derecho Ambiental, dieron la voz de alarma en diciembre pasado cuando sin mediar juicio técnico se quería eliminar árboles de las áreas revertidas. Reclamaron con razón, solicitando que antes “…se haga el inventario de árboles enfermos [y se proceda al] tratamiento preventivo y curativo con el respaldo del informe técnico”.
 
Además, de todo hay en la viña del Señor.  No faltan vivarachos que ven en un árbol urbano maderable, de caoba por ejemplo, que da sombra y aire y embellece el entorno de todos, una fuente de ingresos mal habidos si pueden comercializar la madera una vez el árbol está en el piso.
 
Para terminar aportando un poquito al tema, señalaremos algunas especies que por las características de su sistema radicular no se recomienda sembrar cerca de edificaciones. Agradezco al ingeniero Ricardo V. Osorio, Coordinador de Arborización de la Dirección de Gestión Ambiental, del Municipio de Panamá, por la información. Espero tener más adelante, información para compartir sobre especies recomendables de sembrar y sus beneficios.
 
El almendro (Terminalia catapa), que se siembra en avenidas y en casas en Panamá requiere mucha humedad para el crecimiento de sus raíces y busca siempre las cisternas de las casas. El caucho (Ficus elástica) y el ficus (Ficus benjamina), tienen también raíces muy agresivas.
 
El árbol del pan (Artocarpus spp.), es un árbol de “larga vida” con raíces que pueden afectar construcciones, pisos y asfaltos. Se recomienda una distancia entre el árbol y las edificaciones de 10 a 20 metros como mínimo. El flamboyán (Delonix regia), tiene raíz muy gruesa y superficial. Debe alejarse de las construcciones y calles unos 20 metros; mejor sembrarlo en espacios abiertos.
 
El tulipán africano (Spathodea campanulata), tiene sistema radicular poco profundo y altamente destructivo de cimientos y alcantarillados; además se rompe fácilmente con el viento. El Corotú (Enterolobium cyclocarpum), posee raíces gruesas y poco profundas que pueden causar daños. Por su peso y estructura puede caer sin aviso alguno.