16 Sep 2016

En el mes de la biodiversidad comestible: sobre el Caimito

Foto: Forest and Kim Starr / CC BY 2.0

Por: Jorge Ventocilla

“Paradójico mundo es este mundo, que en nombre de la libertad te invita a elegir entre lo mismo y lo mismo, en la mesa o en la tele”

Eduardo Galeano

 

No hay duda que se interponga: si algo distingue a la vida, es la diversidad. La diversidad no solo adorna a la vida, la hace posible. Y para nuestra especie en particular tanto la diversidad biológica como la diversidad cultural son imprescindibles. …Ambas mantienen abiertas las opciones de nuestro medrar en este puntito en el universo que llamamos casa.

Compartamos en esta Luna algunas ideas sobre la diversidad biológica que nos alimenta, haciendo énfasis en un fruto nacional: el caimito.

Hablando de alimentos, debo confesar que tengo, como tantos otros, mis recelos hacia la comida chatarra. No me cae muy bien y hasta le tengo un poco de mala leche… me sabe a imposición de mercado y a perdida cultural. Que tenga lugar predominante entre lo que se aporta – junto con un “dip” de origen similar - a fiestas y reuniones de amigos, me parece que está bien raro.

Para ir del dicho al hecho, en momentos así en casa hacemos el esfuerzo por ofrecer productos locales. Por ejemplo, ofrecemos fruta de pan (la de “nuez”), sancochada y acompañada con queso. Pocos son los que no gustan de esta picada. Y cada vez alguien comenta de cuántos años hace que no come fruta de pan, y cómo la consumía allá en el Interior, en la casa de los padres o de los abuelos.

Si va desapareciendo la comida local, va entrando la industrial… que nunca va a alimentar igual. Además y sin duda, cuando disminuye el consumo de alimentos locales se pierde algo de identidad, de información cultural propia. De ahí que destacar la biodiversidad panameña que nos sirve de alimento, sea tema valioso. Y nutritivo.

“La memoria es nuestra semilla principal” repiten los cuates de la Red por la Defensa del Maíz, de México.

Vayamos con el caimito.

Foto: Forest and Kim Starr / CC BY 2.0

Los primeros miércoles de cada mes el Instituto Smithsonian organiza - con entrada libre - una charla pública. Hombres y mujeres de ciencia presentan a la ciudadanía los resultados de su labor de investigación dentro del Smithsonian de Panamá; entidad que, vale decir, es hoy en día el centro de estudios en biología tropical más renombrado a nivel global. Es una iniciativa excelente; una suerte de “devolución de la información” justa y necesaria. Recomiendo mucho asistir a estas charlas. Escribiendo a tejadas@si.edu se puede solicitar recibir el aviso mensual anticipado de cada charla Smithsonian del mes.

La expositora en la charla de agosto fue la Dra. Ingrid Parker, profesora de la Universidad de California e investigadora asociada del Smithsonian. Desde hace una década ella ha estado estudiando el caimito en Panamá (Chrysophyllum cainito, para los entendidos). El caimito es un árbol propio de las selvas tropicales de nuestro continente, que puede llegar a los 20 metros de altura y que también es sembrado como frutal en áreas rurales. Lleva varios otros nombres a lo largo de la región: cainito, cayumito, star apple, golden leaf tree, abiaba, pomme de lait, estrella, aguay…

La Dra. Parker tuvo la gentileza de compartirme su informe 2016 al Ministerio del Ambiente de Panamá. Vale destacar que toda investigación biológica en el país gestiona permiso y da un informe de resultados. De aquí en adelante, resumiré su informe.

“El proceso de domesticación de muchos árboles frutales tropicales es poco estudiado y entendido”, señala la Dra. Parker. “Nuestro estudio es el primero sobre la domesticación del árbol caimito”.

Foto: Forest and Kim Starr / CC BY 2.0

Sus sitios de estudios están ubicados en el Camino Oleoducto (Parque Nacional Soberanía), en el Parque Natural Metropolitano, en el “Camino Viejo de Gamboa”, y en la “Ciudad del Arbol. En cada sitio la investigadora y sus asistentes realizan censos de árboles y monitorean crecimiento y sobrevivencia, así como la herbivoría [depredación] que sufren. La investigadora hace énfasis: “No cortamos ni tumbamos ningún árbol.”

“En julio del 2009, trasplantamos plantones de 64 genotipos distintos en dos sitios adentro del proyecto Ciudad del Arbol, en una labor de colaboración entre la Universidad de Panamá y la Autoridad del Canal”. La Ciudad del Arbol está situada cerca la comunidad de Chilibre y dentro del Parque Nacional Chagres. Su colaborador principal y coordinador de campo en este proyecto es el Lic. Francisco Abre. “Cada seis meses visitamos los plantones para medir su crecimiento y limpiar el sitio para quitar la paja canalera”, señala la bióloga, destacando también que algunos de los árboles hoy sobrepasan ya los ocho metros de altura.

Siempre es muy interesante aprender del origen de nuestros alimentos. Así, el pixbae o pifá, el cual los latinoamericanos de tierras calientes consumimos desde mucho antes que Colón se topase con nuestra geografía, proviene de la cuenca amazónica, y fueron los indígenas quienes en tiempos prehispánicos dispersaron la palma por Sur y Centroamérica.

…Y el árbol de caimito, ¿de dónde proviene? Pues la opinión más común es que el caimito es de origen antillano. Pero las investigaciones de la bióloga Ingrid Parker y colaboradores - que incluyen estudios genéticos -, están mostrando evidencias de que Panamá podría ser el origen del caimito domesticado.

En sus estudios se ha encontrado que los árboles cultivados producen caimitos más grandes y con más pulpa que los frutos de árboles silvestres. “La pulpa de la fruta de los individuos cultivados fue menos ácida, con menor concentración de compuestos fenólicos y alta concentración de azúcares. Las semillas fueron más grandes, numerosas y con menor autodefensas (compuestos fenólicos) en los individuos cultivados que en los silvestres. En general, encontramos un patrón claro para el síndrome de la domesticación en la fruta de caimito en Panamá”, afirma la Dra. Parker.

Foto: Forest and Kim Starr / CC BY 2.0

“Nosotros planteamos como hipótesis – continúa - que el caimito es nativo de la Mesoamérica del sur y que fue domesticado en Panamá, [a partir] de varias poblaciones silvestres. La migración subsiguiente hasta la Mesoamérica del norte y los Antillas fue causado por su cultivo por los humanos. Esto significa que es sumamente importante estudiar el caimito en Panamá, y guardar su germoplasma aquí”. …De ahí entonces la importancia del trabajo conjunto que ella y sus colegas realizan en la Ciudad del Arbol.

“El caimito es parte de los recursos naturales de la comida indígena de Panamá. Tal como sucede con otros frutos, como el jobo o el mangostin, estamos perdiendo el uso de estas especies comestibles en todo Panamá. Nuestro estudio contribuye al conocimiento del caimito y su variación (entre individuos silvestres y también entre cultivos). El entendimiento de los patrones y los procesos de domesticación puede ayudar el desarrollo de cultivos y a la conservación de la biodiversidad agrícola…. El caimito también se utiliza para proyectos de reforestación con especies nativas”, concluye la investigadora.

En su charla de agosto en el Smithsonian ella nos dijo: "Para mí es un poco triste que uno puede ir a un supermercado en Panamá y comprar una manzana que se cultivó en Washington, pero la gente no sabe qué es un caimito, que crece en Panamá”. Pongamos atención a sus palabras.

Su labor ha dado pie a relevantes publicaciones científicas, realizadas en conjunto con colegas del país y del exterior, las cuales han aparecido en reconocidas revistas científicas, como Economic Botany, American Journal of Botany, y Ecology and Evolution. Pronto debe aparecer una más, esta vez en la revista Applications in Plant Sciences. Los resúmenes en español de cada una de estas publicaciones, aparecen en el informe de la Dra. Parker al Ministerio del Ambiente.

Qué importante trabajo el de esta investigadora, y qué valioso su interés en compartirlo con el público en general. Espero la próxima temporada de caimitos (entre septiembre y mayo) para volver a probarlos y disfrutarlos. Esta vez, con mayor conocimiento de causa.