16 Ene 2017

Bienvenido “Verano”

La transición entre estaciones – “invierno” y “verano”, que en realidad no son tales y deberíamos llamarles “época lluviosa” y “época seca” –, coincide con un muy esperado tiempo de fiesta: el de la navidad y el año nuevo.

Con la estación seca, entonces, las vacaciones escolares, el clima más fresco, las idas a la playa… cambia la estación y la gente se pone alegre. Bien vale compartir impresiones sobre este grato tiempo del año que ahora empieza.

Antes los estudiosos pensaban que los ambientes tropicales eran más estables y predecibles que los templados, sin grandes cambios de temperatura durante el transcurso del año. Estos estudiosos no vivieron aquí. Todos sabemos que las variaciones en la cantidad de lluvia trae consecuencias enormes para los residentes. Tenemos nuestra propia estacionalidad.

 

Foto por Aaron O'dea

Ciertos cambios a lo largo del año se pueden ver, como la perdida de hojas en algunos árboles cuando la estación seca, la explosiva floración de guayacanes, nazarenos de montaña y robles con las primeras lluvias, o el paso de las aves rapaces en migración hacia el sur en octubre y noviembre (luego, a fines del estación seca, sobrevuelan por la vertiente del Caribe de regreso al norte).

Otros se escuchan, como el llamado del cas-cás o choroteca macho que canta de marzo a junio - dizque “llamando a la lluvia” pero en realidad está llamando a la novia. O el crescendo en el croar de los sapos y las pequeñas ranitas túngaras tan comunes en la ciudad, conformen aumentan los aguaceros. O las variaciones estacionales en el chirrido de las cigarras, allá donde aun las hay.

Hay cambios que los percibe el olfato, ese olor a árbol, a vegetación, que inmunda las calles de algunos poblados del interior en los meses de la estación seca. O el inconfundible olor a tierra mojada tras el primer aguacero, aun en plena ciudad.

Foto por:Ralph Kränzlein (CC BY-NC-ND 2.0) 
 

Sin duda la lluvia es la variable decisiva en nuestro régimen estacional. En la región central del país caen del cielo en promedio unos dos metros y medio de lluvia al año. En los meses de la estación seca la precipitación total es de menos de diez centímetros… ¡toda la demás agua cae en la estación lluviosa!

En la estación seca menos insectos vuelan, la descomposición de la hojarasca es menor y pocos pájaros y mamíferos silvestres se reproducen. Las propias variaciones internas de la estación también marcan el paso del resto del año: algunos pájaros cantan y anidan más temprano cuando las lluvias se adelantan, y si hay una verdadera estación seca - sin demasiada lluvia que tumbe sus flores - el siguiente mes de junio será para nosotros un mes de abundancia de mangos.

Y a usted amigo, ¿qué le indica que ya entró el “verano”? Hice esta pregunta a una variedad de personas y como era de esperar “el viento norte” se llevó el primer premio. Pero hubo otras respuestas. Un amigo wounaan me dijo que para él los primeros árboles de cuipo “pelados”, sin hojas, son la señal más clara de la estación seca allá en Darién. Pescadores de isla Cébaco, en la costa Pacífica de Veraguas, me señalaron que una clara indicación es “la entrada de las corvinas” (a las que pescan con anzuelo porque si ponen trasmallos los cardúmenes se van). Otro amigo, que vive por los lados de Santa Fe de Veraguas, me dijo que lo que realmente marcaba el cambio de estación en su terruño era “la brisa seca” que sube desde el sur, desde el Pacífico. “Sí, es cierto. Hay el tal viento norte, que este año entró desde mediados de noviembre; pero es recién cuando  le siguen unos días de viento sur, de ese que seca, cuando ya podemos decir que cambió la temporada. Luego vuelve el norte y se queda”.

Yibe Torres vive en Jaqué, un hermoso poblado costero del Darién. Allá habita una casa de madera cerca al mar; me dijo así al teléfono, “Aquí la gente se alegra por la remezón de los árboles, por ver el agua de la bahía salpicando con el viento. Es un despertar de todos …¡si hasta uno mismo cambia! Hay en la gente más sonrisas, más calidez humana. Y son significativos también los cambios en el comportamiento migratorio de los animales, especialmente aves y peces”.

Aurora Jiménez y su esposo Pedro, vecinos de la Ciudad de Panamá y con varios hijos en edad escolar dieron una respuesta necesariamente más prosaica: “Para nosotros la indicación de que ya entró la estación seca es que tenemos que buscar quehacer para los pelados”.

Bienvenido, apreciado “verano”.